Cascando almendrucos

La almendra esconde tras su cáscara más de lo que nos imaginamos. Además de rica en calcio y proteínas, es el fruto seco con mayor aporte de vitamina E -que ejerce un valioso papel antioxidante-  y una de las pocas fuentes vegetales que contiene arginina, un aminoácido esencial para los niños. Su lista de virtudes es tal que se considera un alimento imprescindible en una dieta sana y equilibrada y tradicionalmente se le llamaba “la fruta de la longevidad“.

Además, el almendro anuncia con su temprana floración el renacimiento de la luz en la naturaleza y curiosamente, en hebreo, luz y almendra se designan con la misma palabra.

Por todo ello, quien tiene un almendro tiene un tesoro. No es de extrañar que nuestra civilización esté en crisis cuando vemos en los pueblos y caminos tantos almendros abandonados. Nuestros abuelos los cuidaban, pero las siguiente generaciones hemos olvidado que la Vida nace de la tierra y ninguna sociedad que de la espalda y no respete a esta puede llegar a la plenitud.

Hace unos años mi padre compró unos almendros en el pueblo donde ahora residimos (y antaño mis antepasados) y este invierno recogimos manualmente sus frutos, los almendrucos, y manualmente les quitamos la cáscara externa, de color verdoso. Con la 2ª cáscara los hemos conservado en perfecto estado durante todo el año. Ahora que se acerca la siguiente recogida, nos estamos dando prisa a cascar los almendrucos anteriores para que no se junten ambas cosechas.

Esta última fase del proceso la hacemos con una máquina específica, un cascador de almendrucos, porque hacerlo con martillo o casca-nueces sería menos eficaz.


Ha sido mi marido, Angel, quien se ha encargado de pelar 2 cajas de almendrucos de las que han resultado varios botes de almendras con las que servidora elaborará LECHE DE ALMENDRAS y cocinará recetas tanto dulces como salados, porque la almendra es muy versatil en la cocina. Y así aprovechamos los futos que la naturaleza nos ofrece, cuidamos nuestra salud y somos más autosuficientes.

¿Es fácil pelar las almendras?
Es muy fácil pelar unas cuantas pero resulta pesado pelar muchas porque te puede ocupar varias tardes durante varios días, dependiendo de la cantidad. Yo lo considero un momento zen para estar en la terraza, jardin o huerta con los almendrucos y la máquina -un trabajo manual- e ir pensando en tus cosas o simplemente vivir el momento presente.

¿Ahorramos algo?
Este es un debate que tenemos en casa.  Si se cuenta el tiempo de cuidar los almendros, recogerlos y pelarlos, no te compensa económicamente, pero los beneficios que obtienes son otros: la satisfacción de cuidar tus propios árboles y disfrutar de sus frutos -de la máxima calidad sean o no ecológicos- para uso casero.

Con unas decenas de almendros puedes obtener almendras para una familia extensa, ni pensar en venderlos porque el precio del kg de almendrucos es tan, tan bajo en esta zona (menos de 0.80 euros/kg) que solo quienes poseen grandes extensiones de almendros pueden rentabilizar la recogida.

Pero en mi caso, me hace muy feliz tener muchos botes de almendras peladas en la despensa y ver y saborear que hay tanta Luz en nuestra vida…

Por cierto, la dosis recomendada de almendras para una persona sana es de unos 25 gr al día que equivale a 20 almendras y para los niños, un puñado de almendras es una estupenda merienda.

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8 Comentarios en "Cascando almendrucos"

  1. 3 - jesusa dice:

    Muchas gracias por compartir esta interesante información sobre las almendras, me queda una duda y es que donde se puede conseguir el aparato para romperlas?? Gracias anticipadas. Saludos Jesusa

    Reply →

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